Día 4, “dime, quién me ha robado el retrovisor”

Oímos un ruido durante la noche pero yo, que debo ser el más confiado del lugar, dije “bah, le habré dado una patada a algo”.

A la mañana siguiente decidimos seguir ruta y “oh, sorpresa”, alguien se había llevado el retrovisor del lado del conductor. Pero no sólo el espejo, sino toda la pieza que lo sujeta, con lo que había que sustituirlo entero.

Hombre, hay que ser mala gente. No sé, robar la rueda de repuesto o la antena se asume porque es un mal menor, e incluso alguien dirá que ayuda a que no se promuevan las radiofórmulas ;) . Pero sin el retrovisor casi no puedes conducir, sabes que robando uno estás dejando al otro en el sitio.

En fin, empezamos a recorrer las tiendas de automóviles de la costa, conduciendo con muuuuucha calma, hasta encontrar uno con el que se podía hacer un apaño cerca de Sitges. Dios bendiga a los americanos por inventar la cinta esa que sirve para todo, desde tapar la boca en un secuestro (¿depilará el bigote también?) a sujetar un espejo puesto sin el soporte adecuado.

Después de una cervecita todo se ve de otra forma y yo he venido a este concurso a jugar. Así que encontré un sitio y me puse a tocar en una calle peatonal de Sitges de buen rollito, que duró 45 minutos…
Empezó muy bien con gente haciendo propuestas para que fuese a tocar a sus garitos, e incluso para contratarme para un cumpleaños en enero :eek: .

Pero apareció una señora, interrumpiendo a otra que me decía lo encantada que estaba, para decir que quería abrir las ventanas de su casa en una calle cerca y que podría molestarla. “No se preocupe señora, su planteamiento es un poco críptico pero me voy a la de ya”.

Nunca se puede agradar a todo el mundo y yo, ante todo, no quiero molestar. Así que, recogida de bártulos y ganancias y para otro lado.

Coincidía que ese día había concierto de jazz en un bar así que, buena música, buena compañía y la furgo lista de nuevo, ¿qué más se puede pedir?

Llegar a Barcelona sin ningún incidente :D

Un abrazo,

Hare